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Crecimiento y desarrollo, su relación con la sexualidad infantil.

Autor: Dra. Jaquelina Cataldi - 2010

Introducción

A partir de las experiencias vividas en la práctica médica como pediatra y, por otro lado, al tomar contacto con una mirada diferente como ofrece el psicoanálisis, me propongo observar el comportamiento de los niños durante el primer semestre de vida, etapa íntimamente ligada a la alimentación y al vínculo madre-hijo y cómo ésta se relaciona con la sexualidad.

En principio tomo parámetros de crecimiento y desarrollo para ligarlos luego al texto de Freud, Sigmund en “Tres ensayos de teoría sexual”, deteniéndome particularmente en el capítulo 2. “La sexualidad infantil”, punto 2: “La exteriorización de la sexualidad infantil”.

Desarrollo

Durante la primera consulta de un recién nacido, observo inicialmente el comportamiento de ese niño con sus padres y particularmente con cada uno de los integrantes de la familia, pero sobre todo me detengo en el vínculo establecido entre la madre y su hijo. Luego de realizar la anamnesis, con el fin de registrar antecedentes personales y familiares, interrogo especialmente el momento del parto, el estado de ánimo de la madre, y  cómo se desarrolla la integración de los familiares a ese nuevo ser. Me propongo focalizar la mirada en las distintas conductas que se expresan durante la consulta, y asociar así, la descripción que propone Freud sobre la sexualidad infantil. Como describí en la introducción, tomo un período de crecimiento entre el nacimiento y los seis meses de vida y durante todo ese período estudio los fenómenos y las inquietudes familiares sobre el acto de “mamar”, observando detenidamente la “técnica” de succión y la respuesta motora  y emocional del niño. (1)

Comenzaré con una descripción secuencial y temporal de las aptitudes que se van desarrollando en un niño.

El crecimiento y el desarrollo constan de diversos procesos que incluyen la  formación de los tejidos, aumento del tamaño de la cabeza, del tronco y de las extremidades, aumento gradual de la fuerza muscular y de la capacidad de controlar los  grandes y pequeños músculos, desarrollo de la capacidad de relación social, pensamiento y lenguaje, y aparición de la personalidad.

La secuencias neuromadurativas pueden ser evaluadas a través de los hitos madurativos que el niño va expresando a lo largo de su desarrollo. Estos comportamientos van proporcionando un método sistemático que permite observar el progreso del niño en el tiempo.

En la literatura mundial aparecen múltiples herramientas estandarizadas  utilizadas para la evaluación y pesquisa de los distintos momentos del desarrollo, pero es importante analizar todos los hitos madurativos dentro del contexto de los antecedentes personales y familiares, el crecimiento y el examen físico.

Se nombran algunas generalidades que se observan durante el desarrollo y que se deben tener en cuenta a la hora de evaluar a un niño, estas son:

Las respuestas a los estímulos evolucionan desde los reflejos generalizados hasta las acciones voluntarias definidas que están bajo control cortical.

El desarrollo neuromotriz progresa en dirección cefalo-caudal y próximo-distal.

El desarrollo madurativo progresa de la dependencia a la independencia (2)

Por otro lado, la evaluación del crecimiento físico es más predecible y debe ser evaluada teniendo en cuenta las influencias genéticas y étnicas de cada niño.

Los reflejos primitivos aparecen y desaparecen secuencialmente a lo largo del desarrollo y son indicadores del desarrollo neuromotor. Su ausencia o persistencia más allá de un tiempo definido indica disfunción del sistema nervioso central.

Se han descrito numerosos reflejos primitivos pero solo algunos son de mayor utilidad.

Entre el primer y segundo mes de vida, el niño va demostrando diferentes habilidades, dentro de la motilidad gruesa se observa: posición en flexión, cierta rigidez y en posición prona eleva la cabeza y el tronco. Los hitos de la motilidad fina son manifestados por los puños apretados la mayor parte del tiempo para evolucionar luego a la apertura de las manos durante más de la mitad del tiempo. Cuando uno observa las aptitudes sociales y emocionales que son las de mayor importancia para la madre y su familia, aparece la mirada a su madre cuando le habla, la sonrisa en respuesta a voces o caras y el seguimiento horizontal hasta la línea media de los objetos que se les ofrece delante dando cuenta de la maduración de los músculos oculares. Cerca de los dos meses, fija la mirada, enfoca y  converge y un poco más tarde sigue con la vista a un juguete colgante en 180º. 

Para determinar la audición, interrogo sobre las respuestas ante un timbre y  escucho los ruidos guturales, gorjeos y la  vocalización. 

Si uno se limita a los textos más recomendados en pediatría, interpreta que ante la falta de alerta a los estímulos ambientales puede indicar  “compromiso sensorial”.

A partir del segundo mes de vida, cuando se coloca al niño en posición prona, se observa elevación de la cabeza sobre los codos y el “balconeo”. En posición sedente, sostiene la cabeza. Al cuarto mes de vida, aparece el rolido de prono a supino  y al quinto,  lo hace de supino a prono. Presenta las manos abiertas en la mayor parte del tiempo para intentar alcanzar los objetos demostrando así el interés por el mundo exterior (3), también une las manos en la línea media, realiza prensión voluntaria sostenida con el objeto en cara cubital y comienza a descubrir la propia mano entendiéndose como el reconocimiento del propio individuo. Más tarde se lleva los objetos a la boca. 

Dentro del lenguaje social, mantiene la mirada, se ríe un poco y luego lo hace con fuerza en respuesta a la interacción con el otro (no madre). Puede mostrar desagrado al interrumpirse el contacto social, también se ríe con su imagen frente al espejo y hace eco al que habla y dice “aa”, “gue”. Demuestra con el llanto hambre o dolor. 

Cerca del sexto mes de vida logra una cierta autonomía a través del control del tronco que le permite tener las manos liberadas para continuar la búsqueda, se sienta apoyado en sus manos (trípode) y luego lo hace sin apoyo dando lugar a la transferencia de los objetos de una mano a la otra. 

Amplía el espacio en su juego, mira al suelo cuando deja caer un juguete y descubre el lenguaje con el balbuceo monosilábico. Como recomendación bibliográfica y estadística, la falta de balbuceo puede significar déficit auditivo.

Hasta aquí, queda claro que voy dirigida por mi formación académica. Cuando se estudia la teoría para realizar las evaluaciones de un niño, al ponerlo en práctica nos tropezamos con las grandes diferencias que se evidencian en la realidad. Lo mismo ocurre cuando se estudia la sexualidad infantil por diferentes autores. Por esto, me he propuesto incluir en las valoraciones pediátricas la descripción de la sexualidad infantil descripta por Freud y desarrollada en el seminario, observando más rigurosamente los fenómenos que se producen en el niño durante la alimentación que evidencian la sexualidad (1)

Tomo el texto de Freud en “Tres ensayos de teoría sexual”, capítulo 2, “La sexualidad infantil”, punto 2: “La exteriorización de la sexualidad infantil”. 

Freud describe el chupeteo(1) como una exteriorización de la sexualidad infantil y dice: la acción del chupeteo se produce por un contacto de succión con los labios, que mantiene un cierto ritmo y que no es la alimentación el fin sino la relajación que lo lleva al adormecimiento relacionándolo como “una suerte de orgasmo” que demuestra satisfacción sexual, siendo este el mejor somnífero. A partir de esta observación,  destaca el autoerotismo como el carácter más fuerte de esa práctica sexual diciendo que la pulsión se satisface en el propio cuerpo, es decir que es autoerótica.

El contacto con la piel o las mucosas se comportan como una zona erógena y a través de la fricción rítmica del chupeteador se obtiene la satisfacción. Esta se va registrando en el aparato psíquico como huella mnémica y junto a la sensación placentera otorgada por el aflujo de leche van trazando el camino hacia la búsqueda de placer.

Dice Freud: “La necesidad de repetir la satisfacción sexual se divorcia entonces, de la necesidad de buscar el alimento, un divorcio que se vuelve inevitable cuando aparecen los dientes y la alimentación ya no se cumple más exclusivamente mamando, sino también masticando. El niño no se sirve de un objeto ajeno para mamar, prefiere una parte de su propia piel porque le resulta más cómodo, porque así se independiza (2) del mundo exterior (3) al que no puede aún dominar”. Comparando el término “independencia” desde una óptica pediátrica descripta en la introducción de este trabajo, en crecimiento y desarrollo, asocio, en términos del desarrollo, cuando el niño comienza a deambula solo, y Freud le asigna un significado que incluye la búsqueda del objeto de placer.

Ahora bien, lo plantea Freud y lo observo muy frecuentemente en la práctica, por qué hay niños que rechazan la acción de succionar el pecho materno pero si aceptan el biberón logrando, de igual modo, ese estado de somnolencia que demuestra satisfacción. ¿De qué depende el deseo del niño de tomar o no el pecho materno? ¿Qué se pone en juego en esa madre? En principio, son preguntas que me propongo ir contestándolas en el seguimiento de cada caso en particular y de las que, por el momento, no tengo respuestas.

Freud aclara que el chupeteo se manifiesta en aquellos niños en quienes poseen el valor erógeno de los labios, sugiriendo así que existiría otra población que no la poseen. Continúa Freud, durante la acción del chupeteador, se observan tres caracteres primordiales de la exteriorización de la sexualidad infantil estos son:”Esta nace apuntalándose en una de las funciones corporales importantes para la vida; todavía no conoce un objeto sexual, pues es autoerótica, y su meta sexual se encuentra bajo el imperio de una zona erógena”.

Es decir que primero ocurre el autoerotismo y luego el estado objetal. El autoerotismo, lo describe Freud en un primer momento, como placer de órgano, hay pulsiones parciales determinados por zonas erógenas. 

La pregunta que surge es ¿Cuál es la relación entre autoerotismo y narcisismo? 

Parecería que Freud introduce el concepto de “nueva acción psíquica” como “algo” que debe agregarse al autoerotismo para que se constituya el narcisismo, tema que no desarrollaré en este trabajo, pero esbozo mi inquietud sobre él ya que, entiendo que en estas etapas tan tempranas del desarrollo se pone en juego una serie de conductas futuras que marcarán el camino del niño y si uno, como pediatra,  es capaz de interpretar estos fenómenos desde un lugar más psicoanalítico, podrá realizar intervenciones pertinentes lo más tempranamente posible.

El texto continúa describiendo “La meta de la sexualidad infantil”. Aquí Freud deja en claro que la “meta sexual de la pulsión infantil consiste en producir la satisfacción mediante la estimulación apropiada de la zona erógena que, de un modo o de otro, se ha escogido”. (1) La manifestación de esta acción puede ser demostrada en el momento de la alimentación.

Cuando el bebé reconoce el pecho de la madre, como diferente a si mismo, es el momento donde lo pierde y entonces comenzará la búsqueda de ese objeto que le daba placer (3). Se crea así, un estado de necesidad de repetir la satisfacción y que a su vez provoca un sentimiento ambiguo, por un lado, una tensión o displacer generada por la falta del pecho y por el otro lado, una sensación de estímulo que se proyecta hacia la zona erógena. La meta sexual sustituye tal estímulo por uno externo (el pecho) provocando la sensación de satisfacción. 

Hay una primera vivencia de satisfacción.

En el “Proyecto de Psicología”, Freud plantea desde una mirada neurológica este tema y dice; que la ocupación de las neuronas del núcleo en Ψ llevará a la descarga hacia la vía motora, y a lo que él llama: “esfuerzo” (pulsión) y según las experiencias se producirá una “alteración interior”  a través del grito del niño, la angustia, etc. que no son aliviadas de no mediar una acción del mundo exterior como la provisión de alimento o el encuentro con el objeto sexual definidas como acción específica  ya que el individuo, en sus comienzos, no puede llevarla a cabo. Cuando un adulto acude a la demanda, produce una descarga a través del entendimiento (“o comunicación”) cancelando así el estímulo interno. Es así como se va inscribiendo en el niño, a través del adoctrinamiento, la cultura.

Freud menciona tres sucesos dentro del sistema Ψ: a) a través de la descarga, finaliza el esfuerzo que había producido displacer, b) a partir de la percepción del objeto, se genera una investidura en un grupo de neuronas (manto), y c) en otro grupo de neuronas del manto, se descarga la acción específica. Se entiende así que entre el sistema que recibe los estímulos externos y el que recibe los estímulos internos se produce una facilitación. Quiere explicar de esta manera que investidura es equivalente a facilitación.

Dice: “El todo constituye entonces una vivencia de satisfacción, que tiene las más hondas consecuencias para el desarrollo de las funciones en el individuo”.

Luego describe que “existe una ley fundamental de la asociación por simultaneidad,...el recordar reproductor, y constituye la base de todas las conexiones entre las neuronas Ψ”.

La vivencia de satisfacción genera la reedición de la experiencia. Cuando ésta reaparece Freud dice: ”Tal vez sea la imagen-recuerdo del objeto alcanzada primero por la reanimación del deseo”.

Siempre existe la frustración ya que el objeto deseado puede no satisfacerse realmente.

Se desprende que Freud establece, desde los primero escritos, múltiples fundamentos tomados de la experiencia clínica para enunciar la  determinación del futuro del niño en estas primeras “vivencias”, y como, a partir del vínculo establecido con su familia podrá atravesar las distintas etapas evolutivas de la vida. 

Queda claro que todavía me falta un largo camino a recorrer para poder relacionar las teorías psicoanalíticas y la práctica pediátrica.

Referencias

Relación del acto de “mamar” con la sexualidad infantil.

Relación del comienzo de la independencia y mundo exterior.

Descubrimiento del mundo exterior. Yo realidad definitivo??

Bibliografía

Nelson, “Tratado de Pediatría”. Ed. 2004.

Freud, S. (1886-1899): “Publicaciones prepsicoanalíticas y manuscritos inéditos en la vida de Freud”, A. E., I. ed: 2001.

Freud, S. (1901-1905): “Tres ensayos de teoría sexual y otras obras”, A. E., VII. ed: 2001.

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