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Historia de la Lactancia

Autor: Dra. Melina Porporato - 2014

Introducción

La primera semana del mes de agosto, se celebra en nuestro país, la Semana de la Lactancia Materna. A tono con la tendencia mundial de puesta en valor de Lactancia Materna como alimento ideal en la primera infancia, varios organismos nacionales e internacionales promovieron en nuestro país la implementación de esta semana destinada a concientizar a la población general y a la comunidad médica. En particular, se pone el foco en informar y estimular la promoción del hábito en los agentes de salud que están en contacto con las madres y su grupo de contención cercano.

La Lactancia Materna es la mejor forma de alimentar y criar a un niño, debido a los innumerables beneficios, tanto desde el punto de vista físico como emocional. Sin embargo, esta práctica ancestral se fue reduciendo en todo el mundo por causas sociales, culturales y económicas. También influyeron otros factores, con los cuales el equipo de salud parece más involucrado. Su responsabilidad reside en la implementación, en la atención del embarazo, parto y puerperio, de prácticas que pueden fomentar la alimentación natural o interferir con ella.

Objetivo

El objetivo de este trabajo es revisar los antecedentes históricos de la lactancia y cuáles han sido las interacciones de esta práctica con otras, asi como el impacto y la impronta social. El deseo es que, este recorrido y el ejercicio propuesto de revisión y concientización, colaboré aún más a favor de la Lactancia Materna.

La lactancia materna a través del tiempo

La prehistoria de la lactancia

La lactancia materna ha estado presente desde el comienzo de la humanidad e incluso más. 

Los mamíferos (Mammalia), clase a la que filogenéticamente pertenecemos, son vertebrados homeotermos, de “sangre caliente”, con pelo y glándulas mamarias productoras de leche con la que alimentan a las crías. La capacidad de regular su temperatura corporal, fue una característica fundamental que permitió a los mamíferos sobrevivir y competir en territorios fríos y desarrollar una actividad nocturna. La provisión de sus crias con un alimento exquisitamente nutritivo que favorecía su crecimiento y desarrollo les permitió mejorar la tasa de supervivencia de su descendencia. Pero más allá de sus características alimenticias, la lactancia permitía tutelar la vida de sus hijos en el momento de mayor vulnerabilidad y garantizar el aprendizaje de funciones vitales. Qué más permitía dar de mamar? Quizás ese vínculo primario de apego que evolucionó al que conocemos actualmente y que posiblemente fue fundante para la humanización de los primeros homínidos

La lactancia humana

En cada época y cultura, la Lactancia Materna ha estado determinada por múltiples relaciones sociales, necesidades culturales, mitos y significaciones sobre el rol y la estética femenina. 

En la Antigüedad

En la antigua Babilonia, se sugería el amamantamiento hasta una edad avanzada, aproximadamente los 3 años. En el Código de Hammurabi (1800 antes de Cristo), existen normas respecto sobre las nodrizas, regulando la paga y las formas de ofrecimiento de este servicio. Considerado trabajo honorable, se regulaba además las costumbres sexuales, la higiene y la vida social de estas mujeres.

En Egipto el amamantamiento se prolongaba también hasta los 3 primeros años de la vida del niño. La leche de mujer era el alimento imprescindible, y garantizaba una vida hogareña para los lactantes bajo la tutela y amor de sus madres. La lactancia materna en Egipto, reafirmó y consolidó vínculos afectivos entre madre e hijo, con carácter tan perdurable, plasmadas en la tradición literaria y funeraria. La designación de la nodriza que regia en el Egipto faraónico ayudó a encumbrar y a respaldar el rango social de la mujer, siendo la nodriza del futuro faraón, el escalón máximo. Es posible encontrar descripciones literarias e iconográficas de escenas del amamantamiento del rey por diversas divinidades, incluso es posible encontrar en las Isis “Lactans” el modelo para la representación de la Virgen María con su Divino Hijo en el arte medieval.

El amamantamiento entre los griegos también era considerado una práctica fundamental. 

En Esparta, sólo podían ascender al trono, aquellos hijos del rey que hayan sido alimentados por su madre. Plutarco (siglo I a C) refiere la anécdota de la posesión del trono del segundo hijo del rey Temistes, solo porque el primogénito había sido alimentado con leche de una extraña. Hipócrates (400 aC), en Aforismos divide las edades de la vida en siete, denominando la primera como infancia o edad de la lactancia. Incluso se le adjudica a este médico antiguo la frase “la propia leche es beneficiosa, la de otros es perjudicial”. 

Sin embargo, las nodrizas eran muy comunes en la Grecia clásica.  Aristóteles (384-322 a.C.) en su Historia Animalium se interesa por la lactancia y describe métodos para determinar si la leche de una mujer, sea la propia madre o de una nodriza es apta para el lactante, llegando a la conclusión de que la leche de los primeros días o calostro no debe ser consumida por el recién nacido.

La mayoría de mujeres nobles del Imperio romano recurrían a nodrizas para amamantar a sus hijos. Sorano de Éfeso (Siglo II d C), considerado el padre de la ginecología por sus tratados sobre las enfermedades de las mujeres,  describe minuciosamente las condiciones de elección de una buena nodriza, su dieta, régimen de vida y formas de lactar. Descriptor de prácticas relacionadas con la puericultura, define la lactancia y la dentición, como los hechos más relevantes en la vida de un niño.  

En Europa

Existen documentos de la Edad Media que demuestran el valor de la alimentación con leche de mujer, incluso como método para mejorar la supervivencia de los niños. Ya que se consideraba impuro mantener relaciones sexuales con una madre lactante, puesto que se pensaba que el semen podía contaminar la leche, los maridos de las clases pudientes pagaban una nodriza. Se establecían contratos entre las nodrizas y los padres de los niños alimentados, llegando incluso a ser tan prolongados como para alimentar a todos los hijos de una familia. La paga la recibía el marido de la nodriza, pues él era el principal “perjudicado” por la actividad de su mujer. 

En la Francia de los siglos XIII al XIX las mujeres de clases media y alta no amamantan a sus hijos, haciéndolo por medio de nodrizas, leches de diversos animales y preparados de cereales. 

En Italia y en particular en Florencia, hacia 1300,  se extiende la costumbre de enviar a los niños de las clases noble y media urbanas con una balia o nodriza al campo durante un promedio de 2 años.

La lactancia mercenaria se extiende de tal manera durante el Renacimiento en Europa, sobre todo en Francia e Italia, que la mayoría de mujeres de clases bajas amamantaban a más de una criatura a la vez: la suya propia y la dejada a su cuidado. Gracias al efecto anticonceptivo de la lactancia, las clases populares tenían una fecundidad limitada lo que ha podido constituir un efectivo control de natalidad entre las masas campesinas de la Europa preindustrial. Por el contrario, la fecundidad no controlada por lactancia entre las clases acomodadas hace que la descendencia pueda suponer de 15 a 20 hijos, pero a expensas de una terrible mortalidad.

En Francia, lo que en el XVI era una práctica exclusiva de la aristocracia, se extiende en el XVII a la burguesía y alcanza en el XVIII a las clases populares: unas y otras mujeres dependen de la leche de pago, las de clase social baja para poder trabajar y las de clase alta para atender sus numerosas obligaciones sociales. Era frecuente que la crianza entera se extendiera a las nodrizas, siendo muchas veces enviadas al campo con los niños de la familia. Muchos de estos, lejos de los cuidados maternos, morían. Tal es así que se dice que el mismísimo Napoleón instó a las familias de las ciudades a cuidar ellos mismos a sus hijos para mejorar la tasa de supervivencia, y a colaborar asi con jóvenes para las tropas francesas.  El sistema de nodrizas alcanza enormes proporciones, siendo el único de Europa que reglamenta oficialmente la lactancia mercenaria, conociéndose legislación al respecto desde 1284; en el siglo XVIII se desarrollan disposiciones para proteger a los niños amamantados por nodrizas y garantizar la remuneración de las mismas y en 1769 se crea en París el Bureau des Nourrices, Oficina de Nodrizas, dependiente del gobierno, que, entre 1770 y 1776 recluta 15.000 amas de cría, constituyendo una próspera industria que persiste hasta finales del siglo XIX.

En América

Al llegar los españoles a nuestro continente, descubrieron que la desnutrición y la mortalidad infantil eran muy bajas. La lactancia materna era una práctica común y extendida y los sucesores, a base de maiz y aunque no eran lácteos, suponían para los niños mayores verdaderos sustitutos nutritivos. Las mujeres americanas, verdaderas matriarcas, cuidaban de sus hijos hasta avanzada edad, forjando en las distintas comunidades jóvenes saludables. 

Con la llegada de los conquistadores, se importan enfermedades como la Sífilis y el contagio a niños pequeños revaloriza la lactancia por las propias madres. La vida en las colonias refuerza los vínculos primarios haciendo caer en desuso la actividad nodrizas, visto en Europa como un indicador de estatus en las clases más acomodadas, 

La llegada de los españoles produjo también en las ciudades americanas un sin número de embarazos no deseados asi como huérfanos. En Buenos Aires, alrededor del 1780,  el virrey Vértiz fundó, dentro de complejo de la Manzana de las Luces, una Casa de Niños Expósitos, donde los niños eran cuidados y alimentados por nodrizas de muy bajos recursos. 

Lactancia materna moderna

Con la llegada de la era industrial y luego la incorporación de la mujer al mercado laboral, la lactancia materna exclusiva se vuelve dificultosa.

A mediados del siglo XIX, se inició la búsqueda de un sustituto de la leche materna para  reemplazar a la nodriza. La mayor parte de las soluciones eran a base de agua, azúcar y leche de vaca.  Químicos y los comerciantes entraron en el campo de la alimentación infantil, que hasta ese entonces era una cuestión exclusiva de los médicos. Henri Nestlé, un comerciante suizo, 

combinó azúcar y harina de trigo con leche  de vaca y anunció a su producto como “tan correcto científicamente que no deja nada que desear”. Además, insistía, “las madres harán publicidad por mí”. 

La lactancia natural corrió la misma suerte que la alimentación y cocina elaborada. En un mundo femenino inundado de otras ocupaciones y sin un control y política pública que regule y favorezca el amamantamiento, los suplementos lácteos fueron instalándose en las sociedades modernas, incluso siendo vistos como “mejores” que la leche materna. 

La situación actual

A partir del siglo XX hay un renovado movimiento por la lactancia materna, motivado por las altas tasas de morbilidad y mortalidad. La desnutrición, el sobrepeso  y la mala nutrición atacan a la población entera. En este contexto, la lactancia materna se destaca como una solución a corto y largo plazo. 

En 1979 se lleva a cabo una reunión OMS – UNICEF para discutir acerca de las prácticas de alimentación infantil. Se elabora una declaración conjunta titulada “ La Lactancia Materna en el decenio 1990”. Una Iniciativa a nivel mundial” cuyo componente fundamental eran los “Diez pasos a favor de la Lactancia Natural ”. Se crea además la necesidad de un código que reglamente la comercialización de sucedáneos de la leche materna.

En distintos países del mundo, entre ellos la Argentina, se realizaron y realizan importantes esfuerzos para recuperar la alimentación natural, implementando para ello normas compromisos y convenios en todos los niveles. En diciembre de 1991, OMS-UNICEF propusieron “La Iniciativa Hospital Amigo del Niño” , que nuestro país aplica desde 1992.

Asimismo, se han adoptado distintas estrategias de promoción de la lactancia materna, entre las cuales se cuenta la Iniciativa Hospital Amigo de la Madre y el Niño.

“Diez pasos a favor de la lactancia natural”

El cumplimiento de los “Diez pasos a favor de la Lactancia Natural ”, permite que una institución acredite la denominación certificada que la declara como “Hospital Amigo de la Madre y del Niño”. Varias instituciones públicas y privadas de nuestra ciudad cumplen con los requisitos.

Tener una política de lactancia materna. Que sea periódicamente comunicada a todo el personal de salud.

Capacitar a todo el personal de salud para implementar esta política.

Informar a toda mujer embarazada del manejo y de los beneficios de la lactancia.

Ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la primera hora después del parto.

Enseñar a las madres cómo amamantar y cómo mantener la lactancia aun si se tienen que separar de sus hijos.

No dar a los recién nacidos ningún alimento ni bebida que no sea la leche materna, salvo por indicación médica.

Practicar el alojamiento conjunto: dejar que los recién nacidos y sus madres estén juntos las 24 horas del día.

Fomentar la lactancia materna a libre demanda, sin horarios rígidos.

No dar mamaderas o chupetes a los niños que están siendo amamantados.

Promover la creación de grupos de apoyo a la lactancia materna y referir a las madres a estos grupos al salir de la maternidad.

Conclusiones

Desde la elección del futuro rey espartano, pasando por el pedido napoleónico de la vuelta al cuidado materno de los niños que luego serían soldados, resulta llamativa la postura moderna en relación a la lactancia materna. La incorporación de la mujer al mercado laboral y el desarrollo de la industria alimentaria ha modificado incluso los hábitos más íntimos de las familias. 

El estudio y la investigación científica buscando soluciones a problemas sociales profundos, ha puesto en valor una práctica ancestral. 

Y es que la lactancia materna no sólo es un alimento ideal nutritivamente. El acto de amamantar implica afecto, contención, seguridad, calor, pertenencia y amor

Es interesante el recorrido histórico y los vínculos que una práctica tan íntima ha tenido con situaciones públicas. Hoy la lactancia materna ha vuelto al tapete público, esperemos, para los defensores de este acto de amor, para no ser nunca más abandonado

Bibliografía:

La lactancia en el antiguo Egipto, Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas. Ed Alderabán

Colección completa de las obras del grande Hipócrates, Volumen 1

Aspectos históricos de la alimentación del seno materno. Comité de la Lactancia materna de la Asociación de Pediatría española. Ed Ergón

Aspectos antropológicos de la práctica del amamantamiento. Comité de la Lactancia materna de la Asociación de Pediatría española. Ed Ergón

Genealogía histórica de la lactancia materna. Eduardo Hernández Gamboa. Revista enfermería actual en Costa Rica

www.unicef.org

http://www.msal.gov.ar/index.php/component/content/article/46-ministerio/368-semana-mundial-de-la-lactancia-materna-

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