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Micosis superficiales

Dermatofitosis

Las dermatofitosis son un conjunto de micosis superficiales producidas por hongos queratinófilos de los géneros Microsporum, Trichophyton y Epidermophyton. Son las micosis humanas más frecuentes.

Debido a que muchas especies diferentes pueden invadir las mismas estructuras cutáneas y con similar expresividad clínica, las dermatofitosis se describen tradicionalmente con una base anatómica regional más que en relación a su etiología. 

En la piel glabra (piel sin pelo) la infección por dermatofitos se denomina tiña o dermatoficie. Si las lesiones se ubican en la mano, se llamarán tiña manum, si se ubican en el tórax o abdomen, tiña corporis, etc.

Clínicamente se manifiesta como una placa eritematodescamativa, habitualmente circular que cura por el centro y tiene crecimiento centrífugo (por el borde). El prurito suele ser leve o moderado. Las especies causales más frecuentes son entre otras: Trichophyton mentagrophytes, rubrum, verrucosum, y  los Microsporum canis y gypseum.

El diagnóstico diferencial: psoriasis, la pitiriasis rosada de Gibert, la dermatitis seborreica y el eccema numular. 

La tiña pedis se trata de un proceso agudo o crónico de gran frecuencia, más habitual en adultos jóvenes y de mediana edad. Su incidencia aumenta en verano y se ve facilitada por llevar calzado poco transpirable. Es una dermatofitosis muy contagiosa y, sin duda, la más frecuente. Requiere tratamiento prolongado y normas profilácticas meticulosas para evitar recidivas y/o reinfecciones. Las especies causales son antropofílicas, siendo T. rubrum y T. mentagrophytes var. interdigitale la más frecuente.

Intertrigo implica una lesión que afecta a pliegues cutáneos, ya sea inguinales, intergluteos, submamarios, interdigitales.

La tiña inguinal o inertrigo inguinal es una dermatofitosis cosmopolita muy frecuente, casi siempre debida a Epidermophyton floccosum y T. rubrum. Es más frecuente en varones, que transpiran profusamente, obesos o que  llevan ropas ceñidas. 

Tabla Dermatofitosis

El diagnóstico diferencial debe plantearse con el intertrigo bacteriano o candidiásico, el eritrasma, la dermatitis seborreica y la psoriasis invertida. 

La tiña capitis es una infección que afecta el cuero cabelludo, cejas o pestañas, causada por dermatófitos de los géneros Trichophyton y Microsporum.  Es más frecuente en niños de 3 a 10 años. Hay tres formas clínicas fundamentales: tiñas tonsurantes no inflamatorias (microspóricas y tricofíticas), tiñas inflamatorias (querion de Celso) y tiñas fávicas. 

La tiña de las uñas se produce por invasión de la lámina ungueal por un dermatófito. Las especies causales más frecuentes son T. rubrum y T. mentagrophytes; En las uñas de los pies, la mayor incidencia se da en varones jóvenes y adultos, sin que existan grandes diferencias por edad y sexo en la de las manos. Se trata de infecciones crónicas y de difícil tratamiento. 

Clínicamente se puede ver como: manchas amarillentas, lámina ungueal frágil o muy engrosada, áreas blancas y opacas únicas o múltiples. Puede afectarse toda la lámina ungueal. 

Diagnóstico

El estudio micológico es la única forma de confirmar el diagnóstico de cualquier micosis. Este es indispensable para el tratamiento adecuado de las tiñas ungueal y capitis. No siendo necesario en formas que afectan a la piel por su fácil diagnóstico clínico.

Tratamiento

Para formas cutáneas localizadas antimicóticos tópicos del grupo de los azólicos (miconazol, clotrimazol, econazol, etc.) Si la extensión es superior al 10% de la superficie cutánea se aconseja el uso de antimicóticos orales.  La tiña capitis y la ungueal siempre deben tratarse por vía oral: en el caso del cuero cabelludo la primera elección es la griseofulvina administrada a dosis de 0,5 a 1 g/día en los adultos y de 10-15 mg/kg/día en los niños en 1-2 tomas diarias coincidiendo con las principales comidas. El ketoconazol, itraconazol o terbinafina son alternativas.  Para las uñas se prefieren terbifanina o itraconazol. La amorolfina en forma de laca al 5% puede utilizarse como adyuvante en las onicomicosis distales.

Candidiasis

Las candidasis de la piel y las mucosas son infecciones de evolución aguda, subaguda o crónica, producidas por diferentes especies del género Candida. Son micosis oportunistas muy frecuentes y de gran variabilidad clínica. Generalmente debidas a alteraciones locales en el huésped (edad, embarazo, toma de antibióticos y glucocorticoides, granulocitopenia, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, prótesis dentales, etc). 

Los intertrigos candidiásicos suelen ser simétricos y aparecer como placas eritematosas, brillantes, exudativas, a veces con vesículas y pequeñas pústulas. Producen sensación desagradable de calor y prurito. Se localizan en grandes pliegues (axilar, genito-crural, interglúteo, etc.) o en espacios interdigitales. 

La infección de las uñas, en especial de las manos, da lugar a una paroniquia y oniquia crónica. Suele presentarse como enrojecimiento periungueal doloroso con cambios ungueales secundarios (uña gruesa y con surcos y color parduzco). 

En la candidiasis o muguet oral aparecen una o varias seudomembranas blancas sobre la lengua, paladar blando y mucosa bucal, que al ser desprendidas por raspado dejan al descubierto una superficie roja y erosionada. Es una entidad clínica muy frecuente en recién nacidos de madres que padecen candidiasis vaginal. 

En adultos, puede ser debida a déficit de riboflavina, diabetes, alteraciones endócrinas, estadíos terminales de una neoplasia y administración de corticoides o antibióticos. Finalmente, la candidiasis oral, con o sin extensión a la mucosa esofágica, es muy frecuente en la infección por el HIV.

La queilitis angular es una dermatitis de la comisura de los labios, generalmente bilateral, que puede cronificarse. Las lesiones son fisuradas, maceradas y triangulares con vértice comisural. Se presenta sobre todo en niños, viejos sin dientes y adultos con prótesis dentarias.

Las candidiasis superficiales suelen responder favorablemente a la instauración de una terapéutica tópica local con antifúngicos (nistatina, anfotericina B o derivados azólicos). 

Las infecciones ungueales suelen responder favorablemente al tratamiento con ketoconazol o fluconazol vía oral. 

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