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Pericarditis aguda

Es una inflamación aguda del pericardio, que puede cursar con o sin derrame y acompañarse o no de taponamiento cardíaco.

Etiología

  • Pericarditis en posoperatorio de cirugía cardíaca
  • Pericarditis infecciosa
    • Viral
    • Tuberculosa
    • Purulenta
  • Otros tipos
    • Pericarditis por mecanismo inmunológico y por vasculitis
    • Pericarditis secundaria a afectación de estructuras próximas
    • Pericarditis asociada a enfermedades metabólicas
    • Pericarditis neoplásica
    • Pericarditis por agentes físicos
  • La más frecuente es la pericarditis aguda en la que no se reconoce el agente causal (pericarditis aguda idiopática). 
  • Es probable que la elevada prevalencia de pericarditis agudas idiopáticas esté sobrevalorada debido a la baja identificación de pericarditis virales, por la dificultad práctica de obtener estudios sistemáticos adecuados de virus.

Diagnóstico

El diagnóstico de pericarditis aguda es clínico y se establece a partir de la tríada dolor torácico, frote y fiebre.

  • Dolor pericárdico: es un dolor torácico que localiza en región anterior y aumenta con la inspiración y la tos, pudiendo mejorar con la inclinación hacia adelante (posición de la plegaria mahometana). Su intensidad es variable al igual que su duración. Esta última permite diferenciarlo de un dolor coronario, el cual de ser persistente durante horas genera indefectiblemente la aparición de ondas Q en el ECG. 
  • Frote pericárdico: es un fenómeno acústico en general poco intenso (sólo en forma excepcional se acompaña de frémito), que suele auscultarse mejor en el mesocardio, en espiración y con el enfermo sentado. 

Puede ser sisto-diastólico, sistólico y diastólico (en estas dos últimas circunstancias se puede confundir fácilmente con un soplo), aunque sus características auscultatorias especiales (sensación acústica de roce) ayudan a identificarlo. Su duración es variable (horas a días), siendo característico que cambie, a lo largo de la evolución de la enfermedad de intensidad. 

  • Fiebre: (con mayor frecuencia, febrícula) es común, aunque no constante. 

La pericarditis aguda puede acompañarse de disnea en los grandes esfuerzos, aun en ausencia de taponamiento cardíaco.

Electrocardiograma

Es de gran utilidad diagnóstica, ya que puede mostrar cambios evolutivos muy sugestivos de pericarditis aguda en un elevado número de pacientes (80-90%).

En su forma más típica el ECG muestra supradesnivel del segmento ST de concavidad superior, que abarca todas o casi todas las derivaciones, excepto aVR. Posteriormente aparece inversión de las ondas T con negatividad de grado variable, el 10% de los enfermos presentan este patrón electrocardiográfico en el curso de la evolución. El supradesnivel del segmento ST es de corta duración (en general, horas). Por el contrario, las ondas T pueden persistir meses sin que ello indique que la enfermedad se encuentra en fase activa.

Ecocardiograma

Tiene una utilidad limitada para el diagnóstico de pericarditis aguda propiamente dicha, ya que la presencia de derrame, aunque frecuente (50%), no presupone la existencia de aquélla. Por otra parte, la ausencia de derrame pericárdico no excluye la posibilidad de pericarditis aguda. Lo mismo ocurre con la radiografía de tórax; la gran mayoría de las pericarditis agudas cursan con una radiografía de tórax normal, excepto que se acompañen de gran derrame pericárdico o afección pulmonar.

Laboratorio

Puede aportar alteraciones inespecíficas propias de una infección aguda, como leucocitosis y VSG elevadas. Algunas pericarditis agudas graves, no secundarias a infarto de miocardio, pueden cursar con aumento de la enzima creatincinasa (incluso de la fracción MB), en relación con una miocarditis focal acompañante. 

Tratamiento

Tratamiento específico: de la causa correspondiente

Analgesia: ácido acetil salicílico (AAS) 500mg cada 6 hs o Indometacina 25-50mg/4 veces/día.

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